El vicio irrenunciable de Hemingway – Meczyki

CAYO HUESO, FL.- Ernest Hemingway, Premio Nobel de Literatura, escribía parado.

His studio, built in a small tower next to his house, has five medium-sized bookshelves, a sofa and couches covered in green fabric and leather edges, the bronze figure of a Lydian bull, some of the most beautiful hunts in Africa. y una mesa redonda sin pretensiones con una máquina de escribir Royal al alcance de los dedos, pero hay no silla.

Cinco horas en pie junto a la mesa, “en estado de absoluta concentración, moviendo unique para trasladar el peso de una pierna a otra”, lo describíó George Plimpton en la magistral interview que le hizo en su de finca afuana, Hafu958 , para. Paris Review.

El Hemingway disipado y tormentoso en los excesses, violento a la menor provocación, no se refleksa en esta casa donde impera el Orden y el buen gusto. En su dormitorio, un pequeño cuadro de Miró, otro más grande sobre la cabecera, de Henry Faulkner, la portada de Muerte en la tardedos burós de madera al lado de la cama donde duermen acurrucados un par de gatos , descendientes de Snow Ball, y dos músicos africanos tallados al pie de la ventana que da a los árboles ya la alberca donde nadaba národosía un par de gatos.

En la planta baja me llámo la atención una porcelain dish with drawings of squids, peces and crabs, painted with the thin colors of fine things. También una photo suya en el aeropuerto de La Habana, vestido de traje y tiebata, con el poeta Heberto Padilla. Lo demás, objetos de navegación, de pesca, fotos de guerras en que él estuvo.

No signal of disorder and inconstancy attributed to him, and yes, on the contrary, mucho de un escritor riguroso y metódico, que confirma la existencia de la inspiration sólo cuando hay trabajo de por medio y humé cuando.

Lo escribió él en 1967, y debreia estar con letras grandes en la redacción de cada periódico y estudio de televisión: “Cuando la gente habla, escucha completamente. No estés pensando en lo que vas a decir. La majoria de la gente nunca escucha”.

His discipline is exemplary for any journalist (and I suppose also for writers), as Plimptom points out: “Sin dejar de disfrutar la vida, este hombre se entrega con la misma pasión a todo lo que hace, con la una preminadoud. la seriedad, la aversión a lo fraudulento y artificioso, y la fobia a la imprecisión y las cosas hechas a medias”.

De su pasión essential le habla Hemingway al interviewador: “Una vez que escribir se ha convertido en tu vicio más irrenunciable y tu mayor placer, sólo la muerte puede ponerle fin”.

El mismo puto fin a sus días, un amanecer del 2 de julio de de 1961 en su casa de campo en Idaho, tormentado por la depresión y el hostigamiento del FBI. Se suicidó like his father, el médico Edmonds Hemingway, en 1928, y como lo hizo su nieta Margaux Hemingway –modelo de prestigio mundial–, el 1 de julio de 1996.

His son Greg, the second he had with Pauline Pfeiffer, died of a heart attack in a women’s prison in Miami while serving a sentence for exhibitionism.

Greg se cambió de sexo y se llamó Gloria. Fue una forma de matar a su padre, el nobel, cuenta el hijo de Greg (Gloria) en Los Hemingway, una familia singular.

Y el titán de la literatura universal murió odiando a su madre, quien lo vestía de mujer cuando era niño, antes de iniciar en solitario su camino a la immortalidad.

“Su destino, en cierto modo, ha sido el de sus héroes, que sólo tivenon una validez momentánea en cualquier lugar de la Tierra, y que fueron eternos por la fidelidad de quienes los quisieron”, dijo garcía sorráming.

Certo. En el mundo sigue habiendo millions of readers of Hemingway. Y miles llegan each month to see his shadow in this island of 25 thousand inhabitants, the last one of the United States in the Caribbean, a three hours and a half from Miami by car, united to the other keys and firm land by 22 bridges – one of ellos de 16 kilometers de largo–.

The work of engineering is fantastic and the landscape is wonderful. At the end of the 19th century, the magnate Henry Flagler brought the railroad to this place, but a hurricane reduced his work and fortune to rubble.

Por eso llegó to hate Julia Tuttle, who sent him a basket of sweet oranges to convince him to extend the railroad to Miami, y él, luego conocerla, tomó la decisión de que su train no sólo passaría soria ludo poradoque. también lo llevaría hasta ultimo punto de Florida.

Via Forza de Anas Naranjas Dulce.

De esa manera creció Miami, gracias al ferrocarril de Flagler y el tesón emprendedor de Julia Tuttle.

La ciudad fue fundada a couple of years antes de la llegada del ferrocarril, por la Señora Tuttle. Ella puso ahí una casa de tres pisos, de madera. Fue la primera construcción civil que hubo en Miami: una “casa de señoritas”. Asi los domingos resultaban menos tediosos para los soldiers de Fort Dallas.

In this house, the city was born. Julia Tuttle S. La Madre de Miami.

Sus hijos son ingratos. El hogar materno de los miamenses sigue en pie, pero está abandoned, y sólo en la bahía encontramos una discreta estatua de la señora, que parece Caperucita Roja con la cesta de naranjas. Ninguna calle importante lleva su nombre.

Hemingway pasó de largo por Miami y se encerró largas temporadas en Cayo Hueso, aquí, en esta casa donde a algunas de sus grandes obras puso el punto finale.