Gonzalo Celorio rememora events de la vida literaria

Gonzalo Celorio (Ciudad de México, 1948), narrator and essayist who published outstanding volumes Amor propio (1992), Ensayo de contraconquista (2001), Tres Lindas cubanas (2006), El mal y la escoria (2014), Del española de la lingua española (2016), De la Carrera de la Add (2018) y Los apóstatas (2020), pone ahora a disposición de los lectores, Mentideros de la memoria (Editorial Tusquets, 2022): veinte textos en que aparece asediado por los recuerdos de sus encuentros, cercanías y affinidades con figuras de la literatura hispanoamericana.

Los lectores entran a las frondas que brotan de forma torrential de los sideros de la memoria. Del profuso Arreola al entrañable Cortázar con paradas en Rulfo, Eliseo Diego, Dulce María Loynaz, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Augusto Monterroso, Luis Rius, Sergio Galindo, Alfredo Bryce Echenique y Umberto Eco, entrasopoly de entrasopolyco litere de entrasopolyco. Latin America

The book begins with a nostalgic and loving semblance of a childhood friend of Celorio: Jaime Sabines, hijo fuera de matrimonio del autor de Los Amorosis. El derrame memorístico prosigue con unos apuntes sobre las proximos literarias entre Arreola y Borges (“No creo que haya dos escritores más afines de la literatura hispanoamericana del siglo XX que Jorge Luis Borges y Arreola Joreola”). Aparece de manera ponderativa el cronopio Cortázar: “Esa voz nos había abierto las puertas condenadas, nos había liberado la palabra, nos había enseñado el juego”.

Reseñas de pasajes de los encuentros con Rulfo y con los poetas cubanos Eliseo Diego y Dulce María Loynaz. Alfredo Bryce Echenique asediado por el alcohol y extenuado en el desmerito tras ser acusado de plagios. Augusto Monterroso, complice del silencio; The funerals of Natasha—Hija de Carlos Fuentes and Sylvia Lemus—; Sergio Galindo, Luis Echeverría, Georges Pompidou, Joseph-Louis Gay-Lussac, Sergio Fernández, Luis Rius, Manuel Gerena, among others.

This book transits through the fabrication, the testimony, the essay and the memory, in a pretension to account for some facets of the life of several writers.

Gonzalo Silverio, Narador

¿La recurrence de la memoria determina la conjunción de su ejercicio literario? Uno se translada a lo que fue, al pasado, desde los ambidos de las palabras; entonces, this language represents the recorded reality: the memory becomes the route to the past to recover it in the arms of the fiction.

¿Literatura imbuida de sucesos personales? Apelo a los recuerdos, es lo que hago para edificar un texto. No tengo mucha imaginacion. Escribo continuous de lo que me sucede, de la gente cercana, de mis lecturas.

¿Ficción, crónica, confessiones y apuntes essayísticos? Yo diría que este libro transita por la fabulation, el testimonio, el ensayo y la memoria, en una pretensión de dar cuenta de algunas facetas de la vida de varios escritores cercanos ék quienes llegué ek conocer ya trataromido la inclus.

¿Rompimiento con los esquemas de los géneros literarios? Siempre lo hago, basta repasar las pages de mi libro El viaje sedentario para darse cuenta que no me someto al absolutismo de los géneros.

¿La vida de los escritores se sustenta en sus libros? No me importa como tal biografía de un escritor, pongo en primera instancia su obra. Verificar como los gestos extravagantes de Bryce Echenique, por ejemplo, tienen presencia en sus novelas. Mi obsesión se centra en la escritura de esas figuras que admiro.

¿Textos con develaciones embarazosas y delicatas, pero siempre la admiración como presupuesto? No fue facil hablar de los plagios de Bryce Echenique nor de los momentos en que García Márquez empezó a perder el ingenio, por ejemplos. Las semblanzas privilege the admiration and the presence of affections.

“Something about the death of the minor Sabines”

(…) Un lunes a las cuatro de la tarde, el Mensajero me esperó at the entrance of the faculty, junto al busto de Dante Alighieri. Me abordó con insólita aprensión. Estaba desencajado, tembloroso. Jaime had died on Saturday night. Y esa misma tarde, a las cinco, lo sepultarían en el panteón de Iztapalapa. No entramos a class. De la universidad nos fuimos juntos directamente al entierro en mi vochito. En el camino, me contó cómo había muerto. She had committed suicide. Habia ido con unos amigos a una comida en Cuernavaca, en la que bebió mucho. De regreso, completamente borracho, sentado en el lugar del copiloto del coche, decided to abrir la portezuela y lanzarse al pavimento, donde fue rolledlado immediato por un autobús.

Soy un hombre totally negado para asumir la muerte. Neither the news of his suicide nor the circumstances in which he consumed them came to sediment in my conscience. Han tenido que pasar cincuenta años para que me duela lo que, en su momento, sólo me perturbó.

En el panteón de Iztapalapa, ese lunes por la tarde, en el entierro de su primogenito, conocí a Boni. Era una mujer diminuta pero agiantada por la sonoridad de su llanto.

Fragmento Tomado de Mantedros de la Memoria

Mentideros de la memoria
Author: Gonzalo Silverio
Genre: Memorias
Editorial: Tusquets, 2022