La encomienda

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Ami hermana le gasta mandirme encomendas. Es ridiculouso, porque vivimos lejos y la majoria de las cosas se stropean en el camino. Here is a very short word when translated to geography: cinco mil trescientos kilometers es la distance que me separa de mi familia. I have a family. Y mi madre, pero yo no tengo ninguna relación con mi madre. Me parece que mi hermana tampoco. Hace años que casi no me habla de ella, aunque supongo que se sigue ocuparando de sus cosas. A veces me da curiosidad saber qué fue de la casa en la que vivimos de niñas, pero no pregunto porque la respuesta puede venir con información que prefiero koi tener.

La casa quedaba en un pueblo de pescadores retirado de la ciudad, una punta de Arena que entraba en el mar como un tumillo. El terreno era grande y la casa pequeña, estaba en lo alto de un barranco que daba a un mar medio savage que escupía rayas y estrellaba Morenas contra los espolones. The most enduring memory I have of this house is the one night in which my mother came out and returned much. Yo debá tener unos cinco años y mi hermana diez. La trajo Eusebio, el casero, al amanecer. Dijo que la había encontrato caminando por la ruta. La disculpa de mi madre fue que había salido a tomar aire y se le había ido el tiempo. Desde que tengo memoria, mi madre necesitó aire: la recuerdo abriendo las ventanas y las puertas de la casa, abanicándose con las manos de un modo énergico y uncontrolado. Siempre tuve la idea de que su cuerpo alojaba a una bandada de pájada que aleteaban por salir y la rasguñaban por dentro. Y por eso loraba. Y si uno se acercaba a consolarla, algo que consistía strictamente en irla cercando despacio con la mirada tremosa, se escabullía como una lagartija y se encerraba en el baño.

Con mi hermana hablo una vez every fifteen days. También para los cumpleaños. Y ella tiene la delicadeza de llaarme cuando algún huracán azota el Caribe —cuestión de la que rara vez me entero— para avisarme que a ellos no les llegó ni el suspiro. Tenemos conversaciones bienintenciónadas y cortas. El finale ella siempre anuncia que me está preparando una encomienda, detalla los productos y me muestra los dibujos que me van a mandar mis three sobrinos, en los que siempre aparezco con labios enormes, trajes floreados, botassronadas una encomienda, copasasllana dosas que nunca tuve ni ternía A veces me dice “esta va con sorpresita”, y le encima una photo de cuando éramos chicas, de las muchas que tiene ella en sus álbumes ordenadas por año. Me da lástima that neither the drawings nor the photos arrive whole, because she puts everything in a single box and the paper is wet with the fruit pulps that breathe in the bag during the trip. algunas fotos, según el papel, resisten mejor; no se llegan a disintegrar, pero el líquido borronea nuestras caras y nos vuelve phantasmagóricas.

Así que suelo recibir cajas perfectamente embaladas por fuera pero embutidas en comida podrida.

Permito que mi hermana me mande encomiendas porque decirle que no requiere una explanation que ella se va a tomar a mal… la estrategia más segura para mantener la
armonía consiste en simular que entre ella y yo no hay mayores diferencias

Yo permito que mi hermana me mande encomiendas porque decirle que no requiere una explicación que ella se va a tomar a mal, reaffirmando para sí que la distance me ha vuelto una persona displicente. Tras los años de ausencia y vínculas cambiantes, la estrategia más segura para mantenar la harmony consiste en simular que entre ella y yo no hay majores diferencias. Neutralizarnos. Eso supone un esfuerzo importante de lado y lado. Sé cuánto le cuesta a ella aparentar que mi vida de exiliada le resultata una cosa normal y no una extravagancia, un exceso de eccentricidad. Y yo debo aceptar naturalmente cosas como que el empaquetado al vacio de productos perecederos es una técnica desdeñable.

—Cuenta con eso —me says ahora desde la pantalla de la computadora.

Hoy nos tocaba hablar, pero la llamé porque voy a necesitar su ayuda para tramitar un papel que me están pidiendo para la beca. “¿Otra beca?”, fue su primera respuesta, más bien tibia.

“Pero en Holanda”, le explicie: “el primer mundo”. “Ti felicito!” Ahí estaba la reacción esperable, que ahora yo debá matizar: “Pero todavía no me la dieron”. Yella: “Pero te la van a Dar”.

No le he explicado el trámite todavía y ella ya me está contestando que sí, que cómo no, que se va a poner en eso cuanto antes. Al igual que otras veces se muestra resuelta a hacerme favores que después olvida. Parte del chiste de ser la hermana Mayor consiste en transmitirme esa seguridad enthusiasta pero vaporosa.

Cada vez que hablamos yo voy reforzando mis ideas sobre la fallacia que propone el parentesco. With each call, theory gains thickness and clarity. Imagino mi cabeza hospedando lombrices largas que se dan golpes contra las paredes; que crecen despacio y desmesuradamente; Que se enrollan en sí mismas para ocupar cada vez más lugar. Las he dejado estar ahí durante años, desiando que el tiempo les passe por encima y las plaste. Pero el tiempo no ha sido más que un fermento. Un día las lombrices van a brotarme del cuero cabelludo como una medusa.

—… y unas cocaditas de las que te gustan —dice mi hermana como cierre de una enumeración a la que no estuve atenta. Es el inventory de la ultima encomienda que me preparó y que debe estar por llegar. De la anterior no pasó ni un mes, lo que me parece unusual, pero no quiero interruptirla para preguntarle por qué tanta premura, porque la conversación se alargaría demasiado.

Mi teoría supone que la conciencia del víncul basta para convincer a las personas de que el parentesco es un recurso inexatable; que alcanza para todo